“Ser desafiado en la vida es inevitable, ser derrotado es opcional”
Después de un año intentando adaptarnos a la nueva realidad, hemos llegado a la conclusión de que el Covid-19 vino para quedarse. Y, aunque al inicio nos sentíamos muy abrumados por toda la situación y solo queríamos que todo termine para volver a ser quienes éramos antes, creo que merece la pena hacer una pausa y reconocer a la persona en la que nos hemos convertido luego de haber enfrentado y superado tantos retos, miedos, pérdidas, incertidumbre y nostalgia. ¿Saben por qué? Porque esa persona es INCREIBLE.
A pesar de todo lo negativo, es fundamental reconocer todo lo bueno que esta pandemia nos ha traído. Y, aunque no lo crean, hay muchas razones por las cuales agradecerle. Ha sido un despertar de la hipnosis del mundo actual en el que vivimos, en donde nos encontrábamos adormecidos por la superficialidad, el veloz ritmo de vida y la falta de apreciación de las cosas que realmente valían la pena.
Decidí escribirles este post para intentar recordarles que siempre se le puede encontrar el lado positivo a las cosas, aunque algunas veces eso nos cueste más que otras . Yo me sentía perdida durante los primeros meses de cuarentena porque no le encontraba un sentido a todo lo que estaba pasando. Hoy me doy cuenta de que eso era exactamente lo que necesitaba para tomar el control de mi vida y cambiar todo lo que necesitaba ser cambiado. Al inicio, solo quería despertar de la pesadilla, pero con el tiempo aprendí que algunas “pesadillas” vienen para despertarnos a nosotros de un sueño tan profundo e irreal que no nos permite vivir plenamente.
Y eso no fue todo lo que aprendí. En realidad, fueron muchas las lecciones que ahora forman parte de mi identidad y me diferencian de aquella chica que tomó el primer vuelo humanitario de regreso a casa cuando supo que ya no tenía otra opción. De aquella que era incapaz de ver más allá de lo evidente y desprenderse de la rutina, la comodidad y el control. De aquella que nunca se hubiera planteado lograr todas las cosas que logró mientras estaba encerrada en su cuarto con el tiempo suficiente como para diseñar una realidad mucho más productiva, divertida y auténtica de la que conocía.

Espero que, cuando terminen de leer todas estas lecciones, se sientan lo suficientemente empoderados como para escribir su propia lista. Y que, una vez tengan todos los lápices tajados, empiecen a diseñar su nueva vida: esa que realmente QUIEREN vivir. Vale la pena intentarlo.
Aquí van:
1. NO podemos CONTROLARLO TODO. Es inútil. Especialmente si vivimos en un entorno tan volátil, incierto y caótico como el nuestro. Y, aunque eso nos haga sentir muchas veces vulnerables, tenemos que acostumbrarnos y adaptarnos a los cambios sin aferrarnos a las cosas. NADA es para siempre y la vida puede sorprendernos en cualquier momento.
2. Nuestra PAZ Y FELICIDAD dependen únicamente de NOSOTROS mismos. Tenemos el poder y la obligación de elegir cómo tomarnos las cosas. Y, por nuestro propio bien, es fundamental practicar verle el lado positivo a las cosas (por más negativas que parezcan), y el no tomarnos todo muy enserio. No podemos depender de otras personas.
3. Es IMPORTANTÍSIMO pasar tiempo a SOLAS con nosotros mismos y aprovechar esos momentos para: conocernos mejor, re-evaluar nuestras prioridades, re-definir nuestras metas si es que no estamos a gusto con las que tenemos y enfrentarnos a nuestros pensamientos, emociones y buenos o malos recuerdos que no nos permiten avanzar y realizarnos como personas.
4. El PRESENTE es lo más valioso que tenemos y muchas veces nos olvidamos de que existe y tiene fecha de caducidad. Hay que practicar el estar más conscientes del aquí y del ahora para poder aprovechar al máximo cada oportunidad y experiencia que se nos presenta a lo largo del camino. Además, esto nos sirve para dejar ir a la ansiedad del futuro y la depresión del pasado.
5. No podemos dar NADA por hecho ni quedarnos con las ganas de hacer, decir o sentir algo por miedo, inseguridad o flojera. Tenemos que aprender a valorar más las cosas (y a las personas). Puede que mañana ya sea demasiado tarde y es mejor haberlo intentado que quedarnos con el “que hubiera sido si” por el resto de nuestras vidas.
6. Al final del día, lo más esencial son las cosas CHIQUITAS: los placeres cotidianos del día a día que no valoramos lo suficiente, los detalles y encuentros inesperados, las vistas y paisajes preciosos camino a clases o al trabajo, los abrazos y sonrisas de las personas que más queremos, la buena comida (como el pollo a la Coca-Cola que mi mamá me enseñó a preparar durante la primera semana de encierro), etc.
7. Somos más FUERTES Y CAPACES de lo que imaginamos, pero no nos damos cuenta de eso hasta que no nos queda otra opción que serlo. Aprendamos a creer más en nosotros, en nuestros talentos y habilidades. En nuestro potencial. Aprendamos a darnos crédito por todo lo que hemos logrado hasta ahora. A festejar nuestros logros y perdonar nuestros errores. A vivir orgullosos de lo que somos y tenemos. Nadie más lo va a hacer por nosotros y nos merecemos todo ese amor.
Y tú, ¿qué aprendiste?
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